Los empleados de la Unidad de Diálisis Dr. José Gregorio Hernández pasarán a la nómina del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales. Los pacientes de este centro serán atendidos en el hospital de Guaiparo, aunque allí la unidad de diálisis no esté funcionando: el temor, entonces, prevalece entre ellos. En promedio, antes de esta última crisis, eran más de 50 personas las atendidas. Actualmente el número se redujo a 18 pacientes debido a la falta de máquinas y de insumos, sin contar que ahora trabajan solamente dos enfermeras, una doctora y una asistente. 

El gobernador del distrito 4370 del Rotary Internacional precisó que al menos 180 pacientes en Bolívar esperan por marcapasos, los cuales rondan entre los 4 mil y 12 mil dólares sin incluir implantación. Recordó también que el acelerador lineal del Rotary San Félix, inoperativo desde hace cuatro años, no solo atendía a pacientes de la entidad, sino de otros estados del país.

El drama de pacientes y familiares en los hospitales en Ciudad Guayana no cesa, los testimonios cada vez son peores, y a pesar de las denuncias, sigue sin haber respuesta de las autoridades ante una crisis cuyo resultado se traduce en más muertes.

Hay cuatro centros de diálisis habilitados en la zona, cada uno de ellos con carencias distintas y significativas para suministrar los tratamientos correspondientes.

En el centro José Gregorio Hernández funcionan solo cinco de 17 máquinas disponibles, por lo que redujeron el tratamiento de cuatro a dos horas al día. Además, los 42 pacientes deben comprar casi todos los insumos por falta de dotación del IVSS, aumentando sus probabilidades de morir por falta de medicinas o de horas de diálisis.

La asociación Kapé Kapé denunció que las muertes ocurrieron entre el 26 y el 27 de enero. Diarreas, fiebres y vómitos fueron los síntomas que presentaron los niños antes de morir.

En la población al oeste del estado Bolívar, los comerciantes no aceptan los billetes de baja denominación de 50 y 100 bolívares. Los puntos de venta son escasos y no han funcionado en la primera semana de 2018. El efectivo se comercializa hasta en 150%. Estos elementos, coinciden habitantes de Caicara del Orinoco, alimentaron el descontento que devino en al menos 20 comercios saqueados, principalmente de negocios de víveres.

Mediante denuncias de la sociedad civil, Amnistía Internacional determinó que, desde 2015, el número de muertes a causa del virus se han incrementado: el sida arrasa cada vez más sin importar condición ni edad. Y gran parte de la responsabilidad está sobre el régimen venezolano, más específicamente en los ministerio de Salud y de Finanzas.  La organización, por ello, ha lanzado un alerta más que urgente: a mediados de año podría no haber tratamientos.

El plan de contingencia de 72 horas que activó el Ministerio de Salud el pasado 3 de noviembre no controló ni de cerca los altos casos de paludismo en el estado Bolívar, cuyos pacientes y familiares protestan a diario por la falta de tratamiento, incrementándose las recaídas y recrudescencias de la malaria.

La malaria en el estado Bolívar no es una enfermedad más. Es una epidemia que afecta a miles de familias: adultos, ancianos y niños acuden temblorosos (algunos sin posibilidad de sostenerse de pie) a los módulos de salud que entregan el tratamiento en partes, puesto que las autoridades sanitarias intentan evitar la reventa de las cotizadas pastillas. 150 nuevos casos se reciben a diario en el módulo de Manoa. Solo este martes, la lista de nuevos casos en el módulo de Vista al Sol alcanzó a 175 personas.

Página 1 de 4

El supuesto atentado presidencial en los primeros días de este mes, convertido en burla nacional sin importar la gravedad que tal ...

Al observar los borbotones del Orinoco, del Caroní o del Caura, asalta la inquietud sobre el espíritu de la población que ha resis...

El historiador Rafael Marrón González continúa su repaso de la vida del Libertador en su columna de esta semana. ...

Ya sabemos que este año que termina hemos tenido pupitres vacíos: no vino aquel niño porque no tuvo para el transporte, el otro po...