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Sábado, 13 Enero 2018 00:00

Ni los alimentos básicos se consiguen en abastos y supermercados de Ciudad Guayana

 
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Incluso conseguir productos de limpieza se ha vuelto una tarea titánica en la Venezuela de hoy Incluso conseguir productos de limpieza se ha vuelto una tarea titánica en la Venezuela de hoy Foto María Ramírez Cabello

Ninguna de las cadenas obligadas a retroceder los precios al nivel del 15 de diciembre tiene sucursal en Guayana. Ya los estantes estaban vacíos cuando en Caracas anunciaron la medida. Ahora, la escasez es mucho mayor. “Ni lo básico se consigue”, dijo una ama de casa.

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Ana Nieves entra a una de las sucursales de la red de supermercados Santo Tomé con la esperanza de comprar algo. En medio de una severa escasez, a dos semanas de iniciado el 2018, con conseguir algo se refiere a algún producto que permita preparar un almuerzo para los próximos días. Pero ni lo básico se consigue.

En el supermercado privado no hay arroz, ni leche, ni azúcar, ni carne. Abundan el blanco de los estantes vacíos que en los últimos días han circulado de forma reiterada por las redes sociales. En la antigua área de farmacia, en donde se adquieren productos que pasaron a ser especiales y que van desde un jamón endiablado hasta toallas sanitarias, no han llegado artículos de primera necesidad.

El espagueti ronda los 160 mil bolívares, 18,7% más que en la víspera de Navidad; mientras que un envase de aceite cuesta Bs. 150 mil, 15,3% más en el mismo plazo. “No hay arroz, la carnicería quedó en el pasado, es que ya ni lo básico se consigue ni en el supermercado, ni en los chinos, ni en el mercado. Cada vez es más complicado comer por los precios y porque no hay”, expresó.

Venezuela cerró el 2017 con una inflación de 2.616%, una variación sin precedentes que colocó al país en la oleada de la hiperinflación con el alza de precios más alta del mundo. En su onda populista, el gobierno del presidente Nicolás Maduro obligó a 26 cadenas de supermercados del país a rebajar los precios y a llevarlos a niveles del 15 de diciembre.

Ninguna de las cadenas fiscalizadas tiene sucursal en Guayana, pero la medida hizo que los habitantes de la otrora urbe industrial se hicieran de más productos. “La semana pasada compré 10 potes de leche porque con ese saqueo controlado, ¿quién se atreve a surtir de nuevo? Si el gobierno sigue con esas prácticas, nos hundiremos más”, dijo Natalia Galindo, una enfermera que recorría el supermercado este viernes en la mañana también en busca de algo. “No consigo ni cereal ni galletas para los niños”, añadió.

En su carro llevaba solo un cartón de huevos, que ha variado de 164 mil 997 a 269 mil bolívares, un incremento de 63% en menos de tres semanas en el establecimiento. “Aunque son más caros, no tengo escapatoria. No tengo efectivo y no voy a ir todos los días a hacer una cola para conseguir billetes y comprar en la calle”, apuntó.

Si bien la severa escasez coincide con el inicio de año, en el que muchas fábricas toman vacaciones colectivas y reanudan operaciones a finales de mes o, inclusive, en enero, los consumidores temen que la crisis del país que acumula años impida abastecer los estantes. “Hemos aprendido a vivir en escasez, pero este año todo parece horroroso. No creo que sea posible llenar la mitad de los estantes”, apuntó.

Racionan la mortadela

En el hipermercado Biblo’s, productos como el arroz y el azúcar se agotaron. La leche líquida Purísima se comercializa en Bs. 72 mil; el aceite a Bs. 135 mil, 68,7% más que a finales de 2017 cuando costaba Bs. 80 mil y a la carta de reducidas opciones, se suma que incluso productos como la mortadela de pollo son racionadas a dos por persona.

“A pesar de que no es barata (Bs. 253 mil), la gente lo lleva más porque no hay carne y resulta más económica que el jamón”, dijo un trabajador que prefirió mantener su nombre en reserva.

El precio del embutido supera con creces el salario mínimo del trabajador venezolano, fijado desde enero en Bs. 258.510. A este monto se le suma un beneficio alimentario sin incidencia salarial de 549 mil bolívares, que no alcanza ni para dos kilos de carne de res.

En una nevera próxima no hay carne, como en la mayoría de los supermercados y en los mercados municipales tampoco hay garantías de conseguir la proteína. En el mercado de Unare un hombre lanza un improperio al ver que el pasillo de las carnicerías está en su mayoría cerrado. Solo dos puestos al final tienen las santamarías arriba, pero las neveras vacías.

“¿Hay carne?”, le pregunta al carnicero, aun siendo evidente la desnudez de la nevera. El no hay llega sin avisar. “Y ahora con los robos de reses, menos que menos”, agrega el consumidor, en alusión a los asaltos a fincas en Mérida que se difundieron el jueves por redes sociales.

Ni cloro en los estantes

En los comercios asiáticos, la imagen de los estantes vacíos se repite. Margarita García fue con un solo producto anotado en la lista: cloro. Como entró, salió del abasto Girasol ubicado en Alta Vista. “En diciembre dije en enero compro lo que necesite para limpiar y, mira, no hay nada. Lo que hay subió el triple”, expresó.

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La mortadela, antes uno de los embutidos más económicos, se volvió un producto de lujo. Aun así, su venta es racionada
 

En los anaqueles, las opciones de productos para la limpieza doméstica son reducidas. En la mayoría de los casos, los envases de cera y eliminadores de olores superan los 40 mil bolívares, pero artículos básicos como desinfectantes y cloros no se consiguen.

“Hicimos pedido y esperamos recibirlo en los próximos días, pero todo es incertidumbre ahorita”, afirmó un trabajador.

El presidente de Fedecámaras Bolívar, Joni Houda, exhortó a los empresarios de Guayana a llenar sus estantes, pues la Gobernación de Bolívar se comprometió a brindar seguridad tras la ola de saqueos que ha afectado a más de 20 establecimientos. Sin embargo, admitió que muchos transportistas no quieren hacer las rutas por temor a asaltos en medio de la carretera.

El alcalde de Caroní, Tito Oviedo, informó a través de su cuenta en Twitter (@OviedoPSUV) que este viernes se reunió con comerciantes de Ciudad Guayana para avanzar en la Alianza para la Seguridad Alimentaria de Caroní. “Buscamos garantizar abastecimiento, economía y bienestar de nuestro pueblo (…) Nuestra prioridad es que el pueblo adquiera productos básicos a precios establecidos. El tema económico es la bandera de mi gestión. El lunes inician mesas de trabajo para ir impulsando la Alianza para la Seguridad Alimentaria”, dijo.

Contra la guerra económica, una ley

Para el gobierno, la causa de la escasez y la hiperinflación sigue siendo la llamada guerra económica. Esta semana, la ilegítima Asamblea Nacional Constituyente aprobó la Ley contra la Guerra Económica para la Racionalidad y Uniformidad para la Adquisición de Bienes, Servicios y Obras Públicas.

La cadena Telesur reseñó que la ley plantea flexibilizar los mecanismos de compras y contrataciones públicas, “ajustadas a la dinámica de guerra económica”; la lucha contra la corrupción al crear un sistema de compras y contrataciones más transparentes; incluir a nuevos actores productivos y priorizar directamente a los productores sin la operación de intermediarios.

“La guerra económica ha buscado aniquilar la moral de los venezolanos. Las colas por comida no son un tema económico porque buscan atentar contra la moral del pueblo de Venezuela”, expresó al momento de presentar la ley el vicepresidente para la Planificación, Ricardo Menéndez.

Pero los controles, han demostrado los años, han servido solo para lastimar el aparato productivo. La experiencia, evidente en los estantes y en la parálisis de las fábricas nacionales, indica que el abastecimiento de alimentos no mejorará si se mantiene la fórmula de la última década. 

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